Cuando se encienden las luces navideñas y se apagan las luces de motivación docente
- Frids Gonzales
- 17 nov 2025
- 5 min de lectura
Es por estas fechas que, cuando se encienden las luces navideñas en las calles y la sociedad se llena del ánimo festivo que anuncia el cierre del año, en muchas aulas se apagan simultáneamente las luces de la motivación docente. Esta paradoja, donde afuera brilla el espíritu de celebración mientras adentro crece el desgaste emocional, refleja una crisis silenciosa pero profunda: el agotamiento acumulado tras meses de demandas intensas que lleva a muchos docentes a una desmotivación profunda y un estado de mera supervivencia profesional. Cada reunión, evaluación y papeleo suma una capa más de cansancio que nubla el sentido, el entusiasmo y el compromiso iniciales. En este último tramo, donde todo debería ser motivo de logro y esperanza, prevalece en numerosos educadores la sensación de vacío, desencanto y agotamiento, planteándose con urgencia la pregunta: ¿qué sucede realmente con la motivación de quienes forman el corazón del sistema educativo cuando se acerca el fin del ciclo escolar?.
La motivación docente, ese motor silencioso que sostiene la vida escolar, suele ponerse a prueba de manera extrema en el último tramo del año académico. No es raro encontrar aulas donde el entusiasmo inicial se erosiona frente al peso acumulado de labores administrativas, tareas pendientes y una presión institucional que muchas veces sobrepasa las fuerzas de los educadores. A este final convulso del año, los docentes llegamos arrastrando una sobrecarga laboral y emocional que pone en jaque no solo nuestra salud mental, sino el propio sentido de nuestra vocación. ¿Es sostenible un sistema escolar que, lejos de cuidar a sus docentes, durante cada etapa del año, parece exigirles resiliencia infinita sin ofrecer a cambio el suficiente apoyo institucional?
El desgaste emocional y su impacto en la motivación
Nunca el cansancio fue tan palpable. Diversas investigaciones y reportajes señalan que la fatiga crónica afecta no solo el rendimiento cognitivo, creativo, relacional de los profesores, sino también la motivación y el aprendizaje de los estudiantes. Para muchos, los últimos meses se vuelven un periodo de mera supervivencia profesional: las jornadas se extienden, la burocracia consume horas y la presión por cumplir indicadores deja de lado el espacio para la innovación y el vínculo humano. De acuerdo con testimonios recogidos en medios peruanos y latinoamericanos, este cierre de ciclo suele estar teñido de frustración. “Más que enseñar, repetimos; más que inspirar, sobrevivimos”, confiesan docentes en entrevistas recientes. El impacto, lejos de ser sólo individual, se proyecta en la cultura escolar: docentes desmotivados tienden a replicar prácticas rutinarias, reducen el acompañamiento personalizado y experimentan mayor dificultad para manejar la convivencia escolar, lo que a su vez disminuye el clima positivo en el aula.
Factores intrínsecos y extrínsecos de la motivación docente
La motivación docente descansa, desde las aportaciones teóricas clásicas hasta las investigaciones actuales, en la interacción compleja de elementos internos y externos. Los factores intrínsecos —pasión por enseñar, satisfacción personal, sentido de trascendencia— pueden sostener la entrega y creatividad aun en medio de condiciones adversas, pero tienen un límite cuando los soportes externos fallan. Cuando la valoración institucional, los incentivos, la formación continua y el reconocimiento social se perciben como insuficientes, la balanza emocional suele inclinarse hacia la fatiga y el desencanto. En Perú, datos recientes advierten que más del 60% del profesorado reporta síntomas claros de estrés o desmotivación sostenida en la última parte del año lectivo, lo que impacta directamente en su bienestar y desempeño pedagógico. Los docentes cuestionan: ¿Por qué su labor es vista como “vocacional”, casi heroica, mientras persiste la precariedad y la escasez de recursos en la mayoría de escuelas públicas?.
El rol del apoyo institucional y el liderazgo escolar
El apoyo (o la ausencia del mismo) desde la gestión institucional se revela más crucial que nunca en la etapa final del ciclo escolar. La literatura internacional y regional indica que la presencia de liderazgo transformacional, canales de comunicación efectiva, estrategias de coaching pedagógico y un auténtico reconocimiento de méritos contribuyen de manera significativa al sostenimiento de la motivación docente (Maza Mori et al., 2025). Sin embargo, muchos maestros denuncian sentirse abandonados por directivos más interesados en la gestión administrativa que en el bienestar y desarrollo de su equipo docente. Las escuelas donde los líderes promueven el autocuidado, celebran los logros individuales y colectivos y permiten espacios para la reflexión colaborativa enfrentan mejor el desgaste y logran una comunidad educativa resiliente y cohesionada. Como afirma una profesora de primaria en Arequipa: “El reconocimiento no es solo monetario; es sentirse parte de una comunidad donde tu voz y tu esfuerzo valen”.
Prácticas y estrategias motivacionales en el cierre del año
A pesar del contexto adverso, existen prácticas orientadas a revitalizar la motivación en el último tramo del año escolar. Entre ellas, la socialización de logros y aprendizajes, la definición de objetivos alcanzables antes del cierre, la autoreflexión guiada y la promoción del autocuidado personal y grupal. Las escuelas que institucionalizan rituales de cierre, espacios de gratitud y actividades lúdicas logran fortalecer el sentido de pertenencia y la cohesión del equipo docente, aún en momentos de crisis. Igualmente, el trabajo colaborativo entre docentes y la apertura a la innovación didáctica —aun en pequeña escala— pueden ser estrategias poderosas contra la rutina. No obstante, estas prácticas resultan insuficientes cuando se enfrentan a estructuras rígidas, sobrecarga administrativa, listas interminables de tareas y un clima escolar poco saludable.
Dilemas ético-profesionales: ¿Supervivencia o transformación?
Resulta inevitable abordar el cierre del año escolar desde una perspectiva ética y política: ¿Se espera del docente contemporáneo una resiliencia ilimitada sin garantías de bienestar? ¿Puede sostenerse la excelencia educativa cuando la motivación del profesorado se resiente curso tras curso? Docentes como “María” verbalizan una tensión no resuelta: entre la vocación de servicio y la autodefensa emocional, entre la creatividad pedagógica y el cumplimiento mecánico de indicadores. El dilema central radica en que, en un sistema que prioriza criterios de eficiencia, control y resultados a corto plazo, la experiencia y humanidad del docente suelen quedar relegadas. Esta situación perpetúa la idea de que la pasión por enseñar debe ser suficiente para soportar condiciones laborales adversas, invisibilizando la responsabilidad de las instituciones y de la sociedad en el cuidado de quienes educan.
Conclusión
El último tramo del año escolar es, para muchos docentes, uno de los mayores retos a nivel profesional y personal. La motivación, lejos de ser un mero “estado de ánimo”, se convierte en un hilo delicado que conecta el sentido del quehacer pedagógico con la salud individual y colectiva de la comunidad educativa. Sostener ese hilo requiere un cambio estructural: menos discurso heroico y más reconocimiento real, menos burocracia y más acompañamiento, menos desgaste y mayor humanización del acto educativo. La pregunta final que emerge y debe permanecer en la reflexión colectiva es: ¿Qué transformaciones estamos dispuestos a promover para que ser docente, al cerrar el año escolar, sea motivo de esperanza y no de resignación?
Fuentes consultadas
Infobae. (2025). Docentes cansados, estudiantes desmotivados: una crisis silenciosa. https://www.infobae.com/opinion/2025/02/21/docentes-cansados-estudiantes-desmotivados-una-crisis-silenciosa/
Impulso Docente. (2025). Uno de cada tres docentes presenta angustia y desgaste laboral.https://impulsodocente.com/noticias/uno-de-cada-tres-docentes-presenta-angustia-y-desgaste-emocional-durante-el-primer-trimestre-de-clases/
Isabel, M. M. (2025). Enfoque transversal de la motivación en el docente. Universidad de Oriente. https://santiago.uo.edu.cu/index.php/stgo/article/view/28869?articlesBySimilarityPage=21
Betancourt Torres, H. G., Cosquillo Salazar, J. M., Vilema Quispe, M. E., Tandalla Calvopiña, L. F., & Beltran Mindiola, J. E. (2025). El estrés docente y su impacto en el aprendizaje de los estudiantes: comprendiendo la relación entre el bienestar del profesor y el rendimiento académico. ARANDU UTIC, 12(2), 3611–3624. ISSN 2409-2401.https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=1034411
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