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¿Innovación o continuidad? Una mirada crítica a las propuestas educativas del actual gobierno

  • Foto del escritor: Frids Gonzales
    Frids Gonzales
  • hace 60 minutos
  • 4 min de lectura

Hace unos días pensaba en cómo cada proceso electoral vuelve a colocar a la educación en el centro del debate político y social. Los planes de gobierno suelen presentar un amplio conjunto de propuestas para mejorar la calidad educativa, reducir brechas y preparar a los estudiantes para los desafíos del futuro. Sin embargo, más allá del número de iniciativas planteadas, existe una pregunta que, después de oir el mensaje de la presidenta electa, debo formular con suficiente rigor: ¿cuánto de lo propuesto representa realmente una innovación y cuánto constituye la continuidad de políticas que el Estado peruano viene implementando desde hace varios años?


Quienes han leído el Plan de Gobierno 2026–2031 de Fuerza Popular notarán que dedica un capítulo importante al sector educación. En él se proponen acciones orientadas a fortalecer la infraestructura educativa, mejorar la formación docente, impulsar la educación técnico-productiva, ampliar las oportunidades de acceso a la educación superior y acelerar la transformación digital del sistema educativo. A primera vista, el documento transmite una imagen de modernización y apuesta por el futuro. No obstante, ahora que son gobierno, un análisis comparativo con las políticas educativas desarrolladas durante la última década permite identificar que buena parte de estas iniciativas no parten de cero. 


Muy a pesar de mi acostumbrada acidez contra los gobiernos de turno, debo reconocer que durante los últimos diez años, el Ministerio de Educación ha impulsado programas para cerrar la brecha de infraestructura escolar, fortalecer la Carrera Pública Magisterial, ampliar la cobertura de becas a través de PRONABEC, promover el uso de tecnologías digitales mediante la entrega de dispositivos electrónicos y fortalecer la educación técnico-productiva. Asimismo, la incorporación del enfoque STEM, el desarrollo de competencias digitales y la mejora de los aprendizajes han sido objetivos presentes en sucesivos documentos de política educativa y planes sectoriales. Desde esta perspectiva, propuestas como la modernización de la infraestructura escolar, la capacitación continua de docentes, la ampliación de becas, el fortalecimiento de la educación técnica o el incremento de la conectividad representan, más que innovaciones, una continuidad de políticas públicas que ya forman parte de la agenda educativa nacional. La diferencia no radica en el "qué", sino en el "cómo", en la capacidad de acelerar su implementación, garantizar su financiamiento y obtener mejores resultados.


Donde sí aparecen algunos elementos con mayor grado de novedad es en la incorporación explícita de la inteligencia artificial dentro de la política educativa. Tanto en el plan como en su reciente discurso, Keiko Fujimori propone fortalecer la formación docente en el uso ético y pedagógico de la IA, implementar plataformas digitales más avanzadas y desarrollar sistemas nacionales de información que permitan monitorear el desempeño del sistema educativo mediante el uso de datos.


Estas propuestas resultan pertinentes si se considera que la inteligencia artificial comienza a transformar profundamente la manera en que se enseña, se aprende y se evalúan las competencias. Sin embargo, también plantean importantes desafíos que el documento apenas desarrolla. La sola incorporación de herramientas de IA no garantiza mejores aprendizajes si no está acompañada de estándares claros de competencia digital, mecanismos de evaluación, criterios éticos para su utilización y programas permanentes de desarrollo profesional docente. Por ello, el debate educativo internacional ya no se limita al acceso a la tecnología. Organismos como la OCDE están desplazando la discusión hacia la medición de capacidades para desenvolverse en entornos donde la inteligencia artificial será parte habitual del trabajo, del aprendizaje y de la vida cotidiana. Prueba de esto es que, en un giro conceptual de enorme importancia, con miras a PISA 2029, la OCDE ha iniciado el desarrollo del marco de Media and Artificial Intelligence Literacy (MAIL), una propuesta que trasciende la tradicional alfabetización digital. El objetivo ya no consiste únicamente en que los estudiantes sepan utilizar herramientas tecnológicas, sino en que comprendan el funcionamiento de los sistemas de inteligencia artificial, evalúen críticamente la información que producen, identifiquen sesgos y riesgos, comprendan sus implicancias éticas y sociales, y sean capaces de tomar decisiones informadas en entornos donde interactúan permanentemente con algoritmos inteligentes. En consecuencia, las políticas educativas peruanas deberán evolucionar desde una lógica de dotación tecnológica hacia una estrategia de desarrollo de competencias para interactuar críticamente con estas nuevas herramientas. 


En función a lo anterior, otro aspecto que merece atención es la ausencia de indicadores suficientemente precisos para evaluar el impacto de lo propuesto en el mensaje presidencial. Si bien el plan plantea metas generales hacia 2031, no siempre especifica cómo se medirán los avances en aspectos como el desarrollo de competencias digitales, la mejora de los aprendizajes o la incorporación efectiva de la inteligencia artificial en las prácticas pedagógicas. En un contexto donde la gestión pública orientada a resultados adquiere cada vez mayor importancia, la existencia de indicadores verificables resulta tan relevante como la propia formulación de las políticas. La experiencia demuestra que las reformas educativas más exitosas no necesariamente introducen cambios radicales, sino que logran consolidar políticas consistentes durante varios años, con financiamiento sostenible, continuidad institucional y mecanismos permanentes de evaluación. ¿Estará el gobierno actual a la altura de ello? 


Finalmente, quizá la pregunta más importante no sea si las propuestas son nuevas o no. La verdadera cuestión es si serán capaces de producir mejores aprendizajes, reducir las desigualdades educativas y preparar a los ciudadanos para desenvolverse en una sociedad donde la inteligencia artificial dejará de ser una tecnología emergente para convertirse en una competencia básica de la vida cotidiana. Ese será, probablemente, el verdadero indicador del éxito de cualquier política educativa durante la próxima década.


Fuentes consultadas:


Fuerza Popular. (2026). Plan de Gobierno 2026–2031: PERÚ CON ORDEN [Documento de política]. Partido Fuerza Popular. https://fuerzapopular.com.pe/wp-content/uploads/2026/02/Plan-de-Gobierno-Reforzado_V2.pdf 

Gutiérrez, F. (2026). Las propuestas de Keiko Fujimori para gobernar Perú: orden, inversión privada y un choque tecnológico contra la inseguridad. El País. https://elpais.com/america/2026-06-07/las-propuestas-de-keiko-fujimori-para-gobernar-peru-orden-inversion-privada-y-un-choque-tecnologico-contra-la-inseguridad.html 

Infobae. (2026). Segunda vuelta electoral: ¿Qué dice el plan de gobierno de Keiko Fujimori en materia de educación? Infobae Perú. https://www.infobae.com/peru/2026/05/06/segunda-vuelta-electoral-cuales-son-las-promesas-de-keiko-fujimori-en-materia-de-educacion/  

RPP Noticias. (2026). Keiko Fujimori propone aumentar el presupuesto en educación a un 7% #EPETM [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=lz05OrlDbPc   


 


 
 
 

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